Superficies

 

Ofrecemos nuestros mosaicos en tres versiones.

 

Superficie lijada (mate)

 

Los mosaicos de este tipo constituyen el estándar en el mercado desde hace siglos. El aspecto que presenta la piedra trabajada de este modo se denomina también “estilo arcaico”. Debido a la rugosa superficie, mientras la piedra permanezca sin tratar los colores presentan una menor intensidad.

Para una aplicación correcta de esta versión se debería untar la piedra con aceite mineral, una vez se haya terminado de colocar el mosaico. El aceite mineral protege a la piedra impermeabilizándola y deja que los colores aparezcan con mayor intensidad.

La versión de “estilo arcaico“ es el modelo de base de todos los mosaicos. En esta variante siempre se pueden encargar todos los motivos incluso en diferentes grosores de piedra. Los talleres suelen estar preparados para la elaboración de estos mosaicos y siempre tienen en almacén todos los tipos de mármol. Por ello, es esta versión la más económica de todo nuestro surtido.

Para los mosaicos colocados en el suelo recomendamos principalmente una superficie lijada. También le suministramos con gusto otros tipos de superficie, pero en ese caso, deberá conocer y tener en cuenta las desventajas que conllevan.

Superficie tamboreada

 

En este moderno procedimiento primero se rompen las piedras del mosaico y después se remueven en un tambor hasta que se redondean los cantos de las piedras. La superficie se muestra, después de este tratamiento, finamente lijada y los colores aparecen claramente con mayor intensidad que en el ”estilo arcaico”.

Los mosaicos con piedras tamboreadas hacen más vivo el recuerdo del uso de guijarros. La superficie es uniforme y limpia, aunque no puede evitarse que las piedras muestren diferentes alturas. Los efectos que esto produce pueden observarse muy bien en un mosaico mural, en el que hacen destacar el carácter artesanal del trabajo. En el caso del mosaico de suelo, por el contrario, estas diferencias de altura pueden resultar molestas, ya que las notamos en las plantas de los pies. Si usted desea emplear piezas tamboreadas en el suelo, le pedimos que nos avise sin falta, para que podamos colocar minuciosamente sólo piedras de la misma altura.

El principal inconveniente del trabajo con piedras tamboreadas es que lleva mucho tiempo, ya que entre la rotura y la colocación de las piedras siempre se ha de pasar por el procedimiento de tamboreado. No obstante, como se puede utilizar el mismo mármol que el que utiliza en la superficie lijada, también en este caso están siempre disponibles en almacén todos los colores.

Superficie pulida

 

En esta versión se consigue aprovechar todo el esplendor del color del mármol sin tratamiento de la superficie. No obstante, debe tenerse en cuenta que el mármol es una piedra blanda. Si un mosaico pulido se coloca en el suelo, con el tiempo podría estropearse debido a la carga soportada. Por ello, recomendamos que el mármol pulido se utilice solamente en lugares donde no esté expuesto a una carga, como por ejemplo en paredes y techos. De lo contrario el mármol puede perder el brillo al ser pisado. Conocemos ese efecto porque lo hemos visto en palacios y castillos cuyos suelos antiguos son de piedra natural.

Si desea instalar en el suelo un mosaico más grande de mármol pulido debería adquirir un mosaico lijado y, una vez colocado, lijarlo y pulirlo. Este tipo de trabajo es muy costoso pero existen empresas especializadas que disponen de máquinas apropiadas para ello y que usted puede encontrar guiándose en su búsqueda por el término “saneamiento de mármol”. La gran ventaja de este procedimiento es que conseguirá una superficie verdaderamente recta que se podrá mantener perfectamente en el futuro.

Le ofrecemos principalmente dos métodos con los que se pueden elaborar mosaicos pulidos. Podemos utilizar material pulido industrialmente que ha alcanzado un alto grado de brillo pero en ese caso se da el inconveniente de que podemos encontrarnos con defectos de lisura del alcance de un milímetro y, por consiguiente, con cantos puntiagudos. Puesto que este tipo de elaboración siempre ha provocado reclamaciones, actualmente los mosaicos pulidos se colocan primero por norma general sobre una malla y a continuación se lijan y se pulen.

El pulido final de un mosaico ya colocado no puede ser tan perfecto como el pulido industrial de grandes placas. No obstante, conseguimos una superficie muy lisa y brillante. Las trazas sueltas que quedan del procedimiento de lijado desaparecen a más tardar cuando la piedra ha sido tratada con aceite mineral.

La elaboración de un mosaico pulido es especialmente costosa y es por ello que ponemos el precio más alto a este tipo de mosaico.

Si desea colocar un mosaico pulido en el suelo le ofrecemos con el procedimiento actual un buen resultado en cuanto a capacidad del mosaico para soportar peso. Con las piedras pulidas previamente sólo se deberían elaborar mosaicos murales. Por favor, comuníquenoslo expresamente si desea que se utilicen piedras pulidas previamente, de lo contrario procederemos siempre a colocar primero el mosaico y después lijarlo y pulirlo.